Franco Gonzalez: Todavía era de noche. Doña Ángela me acaba de poner cafecito en la mano y no tenía idea todo lo que Cuba tenía preparado para nosotros. por ahí empezaron a aparecer los integrantes de la aventura y no olviden esas caras de emoción que todos tenían y nada más me puedo imaginar la mía, pues que sé, la emoción que yo tenía y nada mientras nos dirigíamos al comedor estábamos todos bastante callados sin duda todos pensando en lo mismo hoy pescamos en Cuba Doña Angela y su bello equipo nos tenia un banquete mañanero para ponernos listos para lo que seria nuestro primer dia de pesca en los bajos de y pues yo te sabe, despues de un buen desayunito buscamos nuestro equipo y nos montamos en la guagua que nos llevaria hacia la rampa donde nos... nuestra aventura comenzaría nuestra aventura acuática todavía era de noche pero ya se empezaba a asomar ese primer amanecer de Cuba y claro que no falló la carretera nos llevaba en el borde de lo que es la bahía de Cochino y recuerdo que era un camino largo pero bien hermoso, esa bahía de cochina hermosa recuerdo una de estas cosas que vi en Peculiares de ese camino, una mañana mientras hacíamos camino hacia la rampa de repente la guagua parecía como que se estaba moviendo medio raro y coño bendito era como si fuese una migración de huellas y el movimiento era la guagua haciendo salmorejo de algunos de ellos pero recuerdo ver miles miles miles toda esa carretera bueno le puedo decir que por lo menos una milla estuvimos haciendo salmorejo de los que iba pisando el selle vamos a decirlo la guagua pero en miles y miles y miles y nunca había visto y nunca ha vuelto a ver tanto huella en mi vida en un momento parecía que la como era de noche parecía como si la carretera se estuviese moviendo esas memorias que gracias a Dios no olvido. En aquella carretera, y usted sabe, esa primera mañana, mientras más avanzábamos, más sentíamos que nos alejábamos del mundo que todos conocíamos. Las conversaciones en la guagua, de nuevo, giraban alrededor de Bonefish y de repente los largos silencios de todo el mundo apreciando ese paisaje bello de Cuba. si se podía cortar con un cuchillo era la emoción y la anticipación en el aire era un camino como de una hora y pico y después de esa hora pico llegamos a lo que era la rampa de los botes que era como una estructura de concreto que había y Cuando llegamos nos quedamos un poco impresionados con nuestras embarcaciones porque eran bien pequeñas, era exactamente una canoa, no era un flatboat, era como un botecito pequeño, pero lo más curioso es que ninguno tenía motor. ¿Qué significaba eso? Que todo lo que íbamos a recorrer nosotros iba a ser fuerza de nuestros guías, poleando por la ciénaga de Zapata. Y aquí fue que conocí por primera vez a Don Alberto. o como todos le decían, Japón. Japón no había estado la noche antes que habíamos llegado al campamento, no había podido llegar y pues yo lo vine a conocer esa mañana. y Japón con un bigote, me acordaba mi viejo un poco que tenía un bigote impecable y una sonrisa que automáticamente te llenaba de paz y como que alegría su acento cubano fuerte y de presencia nos dimos la mano y en un instante uno sabe se formó una amistad y ahí me dice a lo que venimos mi hermano y cómo no sentirme cómodo con Japón que tenía su técnica de empujar nuestro bote con su palo bien afincada, puedo decir, sin motor al sol de hoy yo no le puedo agradecer más como nos movió por todos esos bajos en la ciénaga de Zapata Japón con su palo, cacho, dando pobleo del de verdad así que con sonrisa y buen espíritu Claro que también con el primer empujón de miles que dio Japón. a lo que vinimos fuimos a la búsqueda de Bonefish todo el mundo montaba en sus botecitos con sus guías y todo el mundo salió para diferentes lugares de la Cieraga pero todos con la misma misión, Bone Japón mientras seguía pobliando nos llevaba lo que parecía como si fuese una pared de mangle pero yo te saque el conocimiento local Vamos allá, llegamos a la pared de Mangled para encontrar como un pequeño tunelito entre ellos. Y fue ahí que después que pasamos el tunelito, entramos en el tunel de Mangled, como que se desapareció la luz, solo se escuchaba el agua y el palo de Japón poquito a poquito, los dos enyangotados. y fue entonces que salimos al otro lado y todavía hoy recuerdo lo que vi eso se abrió a una bahía inmensa de la cual yo no podía ver el fin y ese bajo hermoso frente a nosotros y aquí veintipico años después todavía se me paran los pelos de aquella belleza y me acuerdo mirar así en asombro y solamente ser interrumpido por Japón atrás Macario acá a Bonefish Macario le decían allá en Cuba y llegó mi primera oportunidad bella hermosa como 5 o 6 Bonefish coleteando de frente Y ya ese sueño que tenía en la mente hace mes y pico se presentaba. Aquí estoy en Cuba, mi primer bonefish. Y así de rápido aprendí que Cuba no regala. pues tuve la lección en humildad tempranito y de los primeros seis que clave cogí uno pero y no, no entendía tiraba aquí estaba segundo de nuevo, pa cola, vierta cuarto, quinto finalmente en el sexto le pude meter el gancho a uno y echarlo a correr pero En esos primeros me acuerdo que Japón me dice ¿Qué pasa mi hermano? Y yo en mi mente, coño Japón, si supiera lo arreglaría rápido. La verdad que ahora pensando... pues me imagino que la emoción del día, los nervios lo que caramba sea, como que me sacó del juego y así lo que les digo que no hagan todas las pesas fue probablemente lo que hice todas esas primeras 5 veces de... y se la sacaba de la boca pero Japón siguió dando máquinas en nuestra embarcación, su pobleo, en su pobleo y un ratito después lo puedo escuchar no me olvido y en su voz bajita ponme dice hoy palometa y cuando lo cuando lo dijo sabía exactamente lo que decía y sólo pase y confirmado con esas colas negras a salir del agua efectivamente. Nos puso en posición después de polear y seguirlos un rato y como a 60 pies le deje volar mi murking crab lo deje bajar y comencé a striplar muy lento y de una vi uno revueltarse arriba de mi mosca lo clave bajito, clearie mi linea y lo eché a correr qué situación tan hermosa. Oír ese carrete cantar y realizar que por primera vez en mi vida estaba peleando un permit, mi primera mañana y en Cuba. Yo estaba súper mundado, sonriente, cuando como a los cinco minutos de la pelea se desclavó. esto para añadirle al sazón de los primeros bonefish que falle y mientras lo veía desaparecer lo único que podía pensar era todavía sigo buscando mi primer permito Seguimos en silencio un rato, hasta que llegamos a un banco de arena. O de nuevo, estos lugares eran tan grandes y este banco de arena era tan grande que no podía ver el fin. Pero ahí nos cambió el día. Cuando vimos el banco de arena, vimos los primeros tres bonefish y se las puso al lado y uno ambicioso se la comió. lo eché a correr, tuve el placer de soltarlo y la sonrisa volvieron al bote. Estaba tan bello ese bajo de arenita blanca que decidimos caminarlo. Vamos a weidiarlo y lo caminamos un rato y como les digo, ese bajo, ese banco de arena seguía y arenita blanca blanca, pero bueno, una belleza. y para cuando dimos la vuelta para atrás habíamos soltado nueve bonfish en todo ese apogeo de tailing de los claritos bueno para mí lo que es esa esencia de bonfish tú sabes tú verlo y tirársela ponerse al frente verlo comer las colas la esencia lo que sí es que esos bajos después de tanto fuete del sol se ponen bien calientes y esos ponen para esas sombras así que nos pudimos apuntar uno más y hicimos regreso a la rampa de bote y de una podía ver que todo el mundo había tenido un día hermoso solo por las sonrisas incontenibles de cada uno. ahí... sea, se vinieron las próximas mañanas que mientras leí el libro, pues se me están mezclando ahora y... Recuerdo una de esas mañanas espectaculares que salimos en un área que se llamaba El Tiburón. y rápido nos apuntamos tres bonfish y de repente vimos lo que parecía un wake bien con pinta de palometa pero eran unos jureles unos jureles quereados saqué mi 10 con mi murking y se la mandé y esos jureles no perdonan ahí se la pelearon y fue uno como de 10, 12 libras que acabó comiéndosela y bueno yo lo he comentado antes aquí pero aquí va de nuevo yo soy bien fanático de los jureles y aquel jurel cubano como buen jurel me puso a sudar los jureles para mi tienen esa fuerza bruta que solo ellos poseen es algo tu clavas un juré de eso y te vas a acordar de cada juré que tu clavas en tu vida casi se lo puedo garantizar lo traemos al bote le sacamos un par de fotos, a todos le sacamos fotos pero en ese momento eran fotos de películas que después de 20 años y cuchuscientas mudanzas después me quedaba una que la tenía mi mamá en su casa con un permiso pero anyway así mismo lo echamos de vuelta hacia la ciénaga y... Jurel, bello, apuntado en la ciénaga recuerdo otra mañana que Japón nos sacó de la las rampas pero en la dirección opuesta a la que había mirado todos los días los días previos a un lugar que se llamaba la bahía de las piedras otro de nuevo lugar mágico en el que llegaba y miraba y no podías ver el final del mangle, el ca... era allá abajo, ¿sabes? Ves yo, estos lugares eran... lo sigo diciendo, bellos. La bahía de las piedras. Esto era una bahía que... la bahía de piedras, imagen that, era como una laja de piedras cubierta como que con un poquito de arena. Y cuando llegamos a la bahía de las piedras... jamás olvido lo que vimos allí aquello estaba cubierto de escuelas de bonfiche por los mangles por el medio bonfiche tailing por todas partes algo asombroso y claro se queda uno medio asombrado este viendo todos estos permitos, bonfish yo no sé ni cuánto había pero escuela y escuela y y eso todo es asombro sólo fui interrumpido porque por una noticia de radio el pan amigo Paco estaba con nosotros tuvo la tremendidad de que lleváramos unos radios Así para podernos comunicar todas las mañanas, porque alguna vez salíamos de aquella rampa, era todo el mundo para su lado, en direcciones opuestas y no te veo hasta por la tarde. Y así pues coño, pues podíamos compartir. ¿Y cómo te has ido? ¿Qué has hecho? Pues fue interrumpida. Vuelvo. Esa mañana con la noticia de que Paco acaba de soltar su primera palometa, su primer permit con Mozcá. superpumpiado por Paco, claro, lo felicitamos pero volvimos a lo que vinimos la bahía de las piedras estaba llena de bonefish y mientras salía el sol todo lo que veíamos eran colas y colas y aquello era se las tirabas al lado, cliriabas línea, lo echabas a correr, lo traías, lo soltabas y solo levantabas la vista y ahí venía el escenario a repetirse y otra cuela de 5, 6, coleando, pónselas al lado, échalo a correr así nos apuntamos 8 Bellos Bonfich pero en lo que se monda un guineo y aquí ya con un poquito de más confianza pues y esa bahía tan grande y tanto espacio pues aprovechado y barita número 4 que fue un espectáculo la barita número 4 me apunte una buena cantidad de bonefish en esa barita número 4 y nuevamente tailingfish pónsela al frente y échalo a correr y la barita 4 aquella Pero mientras pasó la mañana se seguía revelando la magia de Cuba y entonces esa bahía mientras más se ponía el sol arriba pues ya no era que los veíamos coleando de hiling como estaban por la mañana ahora los veíamos completitos debajo del agua tú podías ver ese comportamiento completo completo cada pequeño movimiento tú tiraba ponías tu mosca y tu veías esas reacciones debajo de la agua, verlo clarito. Algo que jamás me olvido. No me olvido porque aquella era tan impresionante y el agua tan clara y el sol ya arriba que literalmente lo podías ver llegar a tu mosca y ver casi cuando se la echaba en la boca. Y cuando llegamos al otro lado de la Bahía de las Piedras. Nos habíamos apuntado 17 Bonefish. Cada uno con ese escenario mágico coleando los primeros y después con el sol arriba viéndolos algo increíble en verdad. Cuando llegamos al final de la Bahía de las Piedras por ahí entramos a un área que tenía como un montón de manglesitos y ahí regresé a mi varita número 8 mágica. y entre esos mangles nos apuntamos 7 más gracias al pobleo táctico de Japón otras veces yo bajarme y correr detrás de algunos de ellos y usted sabe sin miedo con el freno, metiéndole la mano al freno y agarrando los de que se nos metieran a los mangles y nada nos apuntamos como 7 más allí Después de esa área de los mangles pasamos por otro canalito de estos de mangles que se abrió a otro ahí impresionante de nuevo y aquí nos encontramos con Doño Junior que se había apuntado 19 el mismo también almorzamos hablamos del permiso de Paco yo le dije los 24.000 claro nos deseamos la suerte y cada cual por su camino y seguimos y volvimos a pasar al otro túnelcito de Mangles y ahí cuando abre a la bahía, cuando salimos del túnelcito yo veo que el horizonte se ve lo empiezo a ver todos rosados, rosados, rosados, rosados, rosados qué caramba será esto yo pensé que era un reflejo o algo en la orilla nope eran miles de flamingo y a la que nos acercamos usted sabe a Japón metiéndole el pole nos acercamos y echaron a volar esos flamingos de nuevo otra de esas imágenes que gracias a Dios no puedo olvidar los flamingos no les pegamos y ver esos flamingos de Pegalí les estoy hablando miles de flamingo simplemente espectacular y ahí los flamingos echaron a volar Japón Macario Zumba Cela me aponte el número 25 número mágico 25 bonefish en un día cuando solté el último como que por primera vez en todo el no pensaba en Burmese, no pensaba en Ureles simplemente estaba completamente feliz 25 Pwnfish en un día y claro me di cuenta que acababa de vivir el mejor día de Pwnfish de mi vida al sol de hace 22 años y al sol de hoy jamás me he vuelto a apuntar 25 bonefish no en un día así que con el número 25 hicimos vuelta hacia las rampas allí de nuevo encontramos todos los muchachos y luego nos montamos en la Uahua y a hacer campamento pero en la Uahua todo el mundo ese día se apuntó doblegitos todo el mundo cogió un montón de bonefish y Paco claro se acaba de apuntar su primer permit que lo celebramos al swing de mojitos suculentos allí en Cuba con el Havana Club pero No dejamos que la emoción nos cogiera por completo porque nos quedaba todavía un día de pesca así que le dijimos buenas noches al batey, a doña Angela y su equipo, a los mojitos y nos fuimos a dormir temprano para arrancar temprano ese último día aquella noche Nos acostamos todos pensando que habíamos vivido el mejor día de pesca de nuestras vidas. Qué poco sabíamos. que el amanecer siguiente todavía nos tenía guardado la página más increíble de esta historia.