riverside edit p david nov1 homilies in spanish: El día de hoy estamos celebrando la solemnidad de todos los santos. Todos los santos. Y los santos son hombres y mujeres que con sus luchas, con sus debilidades, con sus pecados, hicieron algo que a veces a nosotros nos cuesta hacer. Y eso es, ellos permitieron que Dios transformara sus vidas. Algunos de ellos son conocidos, conocemos a muchos santos y muchos los conocemos de nombre y todo. Pero también olvidemos que hay muchos hombres y mujeres santos que no son conocidos, que vivieron una vida santa, pero a lo mejor no los conocemos. Y es que cuando nos ponemos a pensar en los santos, podemos comenzar a pensar que Los santos son personas extraordinarias, cuyas vidas eran muy diferentes a las de nosotros. Se puede ver como algo inalcanzable. Pero queridos hermanos, ellos eran personas como nosotros. Personas que sabían lo que era estar cansado, tener dudas. Ellos tenían una familia, tenían amigos, tenían hijos, tenían papás. Sufrieron padeción, enfermedades. Eran personas como nosotros. Pero vivieron una vida santa. Y es que podemos ver que los santos fueron capaces de vivir lo que escuchamos el día de hoy en el Evangelio, y eso es vivir de acuerdo a las bienaventuranzas que Jesús nos pone en este Evangelio de San Mateo. Y es que las bienaventuranzas de una forma nos recuerdan una verdad, y es que la verdadera felicidad no viene de las cosas de este mundo. no vienen de las cosas que poseemos, del poder que buscamos o de los placeres que perseguimos. Tampoco viene de vivir solamente para mí mismo, sin importarme las necesidades de los demás. La verdadera felicidad viene de nuestra relación con Dios al elegir, compartir, servir ser misericordiosos, tener hambre de justicia y paz e incluso dar la vida por los demás. Y es que si hemos leído la vida de los santos, vemos que hay un momento en su vida que todo cambia. Hay un momento donde algo hace clic, cuando finalmente comprendieron el amor de Dios por ellos. Y es justamente en ese momento donde ellos entienden que elegir a Dios era elegir la felicidad y la plenitud. Y algunos incluso en esos momentos tuvieron que ir en contra del mundo, de su familia, de la sociedad e incluso de ellos mismos. Y queridos hermanos, el día de hoy en la Solemnidad, de todos los santos. La Iglesia nos recuerda que ellos tomaron la decisión correcta. Ser santo no se trata de hacer las cosas extraordinarias, hacer cosas extraordinarias siempre, sino que es permitir que el amor de Dios actúe en ti y hacer todo lo posible de tu parte por seguir a Jesús y permitir que su gracia fluya en ti y actúe en ti. Incluso en un mundo en estos momentos que parece haberse alejado de Dios, que continúa eligiendo la violencia sobre el amor, el odio sobre el perdón, la división sobre la unidad. En medio de todo esto, el Señor nos continúa llamando. Cristo tiene un llamado para cada uno de nosotros a ser diferentes, a apartarnos del mundo. Estamos llamados a ser santos. Y es que algo que podemos ver en los santos es que nos recuerdan que vale la pena confiar en el Señor, vale la pena poner todo en Dios, que vale la pena perdonar, vale la pena servir a los demás, vale la pena amar a los demás, vale la pena buscar la humildad. vale la pena incluso en dar nuestra vida por alguien. Queridos hermanos, ser santo es algo sencillo, simple, pero no es algo fácil. Y el día de hoy puedes comenzar. Puedes comenzar eligiendo alguna de las bienaventuranzas que se nos pusieron en el Evangelio y permitir que el amor de Dios actúe en ti. Coge una y dile al Señor, Señor, cómo puedo hacer en mi vida para incrementar mi virtud específicamente con esta bienaventuranza. Algunos ejemplos que podemos pensar es, en medio de la pérdida de algún ser querido, elige permanecer fiel ante Dios. Cuando te encuentres frente a alguien que te ha lastimado, elige el perdón. Cuando alguien te insulte, elige responder con amor y con compasión. Porque una vez más, elegir ser santo, vivir una vida santa, no se trata de hacer cosas extraordinarias, sino se trata de elegir amar como Cristo ama en nuestros momentos ordinarios. El día de hoy los santos nos dan esa esperanza y Jesús nos recuerda que nuestra verdadera recompensa está en el cielo, donde conoceremos plenamente a Dios y estaremos con Él. El día de hoy, al acercarte a la Eucaristía, pide al Señor que te dé y te conceda esa gracia de continuar permaneciendo fiel. y que te dé el valor de verdaderamente elegir una vida santa.